Ark&I

Yukio Mishima “Yukoku”

Publicado en Arte por Cnel_Rodrigombia en junio 12, 2010

El escritor y dramaturgo japonés, Yukio Mishima, se suicidó el 25 de Noviembre de 1970 a los 45 años tras terminar el último volumen de su tetralogía El mar de la fertilidad compuesto por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (este publicado póstumamente). Esta obra representaba para el autor, un testamento ideológico. Era un hombre polémico con pensamientos conservadores de derechas y en muchas ocasiones políticamente incorrectos.

Su decisión de suicidio atiende a que le abrumaba un sentimiento de frustración causada por que su escaso público no le hacía sentirse reconocido como a él le hubiera gustado y consideraba que se merecía. En segundo lugar estaba su descontento y crítica de la sociedad, para él sumida en la decadencia moral y espiritual. Conservador como era planeó su suicidio a lo largo de todo un año junto a cuatro de sus discípulos, para acabar con su vida de una forma digna atendiendo a los rituales tradicionales japoneses del Seppuku o como lo conocemos aquí, Harakiri (ritual del código de los Samuráis). Ya lo había practicado anteriormente para terminar con su personaje en su cortometraje, El rito de amor y de muerte (1960).

Reflejo de la importancia que tenía para Mishima la muerte digna, es muy aclaratorio el poema que siguiendo la tradición Samurái escribió antes de entrar en el cuartel militar, Muerte (1970).


Morir

En el viento

Del suicida.

Morir combatiendo

La única muerte

De un guerrero.

Morir

Por el filo del sable

De muerte ritual.

Morir

Sabiendo que morir

No es más que mejorar

El instante último.

Morir de olvido

Como morimos todos

Finalmente, a los pies

De un tiempo criminal.

Morir de rosas

De crisantemos

De flores de ciruelo

Atravesadas por un grito.

Morir del otro lado

Del mundo

Donde haya un guerrero

Bajo el sol.

Morir imperial

Sin pedir perdón

Enfrentando al enemigo

Y siendo muerto por él.

Morir

Caudillo del cielo

Solitario jefe

De un idioma.

Morir

Con el sol en la frente

Como mueren los nuestros.

Morir

De rodillas al sable

Al símbolo divino

De los tiempos.

Morir

De caballos desbocados

De ideogramas en la frente

De seppuku, al amanecer.

Morir

Del otro lado

De las cosas.

Morir con honor

Por el acero entrañable

Decapitado por el camarada

Más querido.

Morir de mar

De isla

De corceles antiguos

De estampido.

Morir

De sangre nueva

Junto al escudo medieval

De los guerreros.

Morir

Y olvidarse de un mundo

Sin honor.

Morir incomunicado

Aislado por el ruido

Que el enemigo trajo

Para ayudarnos

A morir.

Morir con honor

Como un samurái

Como un poeta

Para justificar la inmolación, junto con cuatro de sus discípulos accedió al cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón donde secuestraron al comandante con un manifiesto y pancartas preparadas. Yukio salió al balcón dio un discurso pretendiendo motivar a las tropas para que devolvieran al Emperador su legítimo puesto. Solo consiguiendo que se mofaran de él, entró en la sala y se quitó la vida mediante el Seppuku. Al final de este ritual, una vez que el individuo se ha atravesado el vientre con la hoja del tantó (daga Samurái de unos 20 cm), debido a que este corte podía provocar una larga agonía, siempre un ayudante, kaishaku, se encargaba de decapitarle. El kaishaku era elegido por quien se practicaba Seppuku y solía ser un familiar o amigo, en este caso fue uno de sus discípulos, Masakatsu Morita. Desafortunadamente para Yukio, Masakatsu no acertó a decapitarlo tras varios intentos, de modo que finalmente Hiroyasu Koga, otro discípulo, terminó la faena. Para terminar con el ritual, Morita también fue decapitado por Koga.

Su suicidio tuvo una gran repercusión en la apreciación de su obra. A pesar de ser altamente valorado en Japón a pesar de considerarlo él insuficiente, el espectáculo de su muerte lo impulsó a nivel internacional, siento reconocido en occidente más por la dramatización de su muerte que por sus escritos. Esto nos pone en evidencia que muchas veces la obra se revaloriza tras la muerte de su autor.

En el mundo artístico no son pocos los creadores cuya obra se ha visto revalorizada tras su muerte, tampoco faltan los que se suicidaran creyendo en ello. Entre estos está el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer quien agonizando pidió a su amigo Agusto Ferrán que quemase sus cartas y publicase su obra alegando Si es posible, publicad mis versos. “Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo” Murió pocos días después, el 2 de diciembre de 1870 durante un eclipse total de sol. No cabe duda que su obra tras su fallecimiento alcanzó gran reconocimiento y que al menos en los países castellano parlantes, todos conocemos sus poesías dedicadas a sus dos obsesiones, la muerte y el amor. Afortunadamente, Agusto Ferrán no destruyo sus cartas y hoy gozamos leyéndolas.

Otro escritor que terminó con su vida por medio del ritual del seppuku fue Emilio Salgari, creador del pirata Sandokán, el 25 de abril de 1911. En su caso fueron su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa los motivos que le llevaron a suicidarse. Antes de la muerte lo dejó todo dispuesto dejando tres cartas escritas, entre ellas una para sus editores diciendo lo siguiente: “A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari

Otra muestra del descontento social y la frustración que sufría Yukio Mishima, junto con su idea de muerte y martirio, es su fotografía como San Sebastián, Yukio Mishima como San Sebastián.

Etiquetado con:, ,

3 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Nieves said, on junio 12, 2010 at 22:48

    Becquer no se suicidó… ¿por qué no publicas esto en lo de LAE y el damos vidilla? bueno.. si no, comprendo que no te apatezca..

    Gorky, Pollock, Bacon, Rothko, Paul Celan, Walter Benjamin?… ser artista ha de ser complicado

  2. Cnel_Rodrigombia said, on junio 13, 2010 at 01:27

    Yo no dije que Bécquer se suicidara, solo que murió durante un eclipse.

    Sí, pensé colgarlo en LAE5, pero prefiero esperar a que pase la evaluación para hacerlo, que esto no tenga repercusión sobre mi nota.

    Sí, debe ser complicado ser un artista. Yo conozco unos pocos que van camino de conseguirlo.

  3. Nieves said, on junio 13, 2010 at 17:46

    jo… perdón, me había sonado raro, lo de Bécquer… Has demostrado de más tu interés en LAE, no creo que poner esto en el blog fuera decisivo, pero si prefieres esperar estupendo… :)


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.