Yukio Mishima “Yukoku”
El escritor y dramaturgo japonés, Yukio Mishima, se suicidó el 25 de Noviembre de 1970 a los 45 años tras terminar el último volumen de su tetralogía El mar de la fertilidad compuesto por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (este publicado póstumamente). Esta obra representaba para el autor, un testamento ideológico. Era un hombre polémico con pensamientos conservadores de derechas y en muchas ocasiones políticamente incorrectos.
Su decisión de suicidio atiende a que le abrumaba un sentimiento de frustración causada por que su escaso público no le hacía sentirse reconocido como a él le hubiera gustado y consideraba que se merecía. En segundo lugar estaba su descontento y crítica de la sociedad, para él sumida en la decadencia moral y espiritual. Conservador como era planeó su suicidio a lo largo de todo un año junto a cuatro de sus discípulos, para acabar con su vida de una forma digna atendiendo a los rituales tradicionales japoneses del Seppuku o como lo conocemos aquí, Harakiri (ritual del código de los Samuráis). Ya lo había practicado anteriormente para terminar con su personaje en su cortometraje, El rito de amor y de muerte (1960).
Reflejo de la importancia que tenía para Mishima la muerte digna, es muy aclaratorio el poema que siguiendo la tradición Samurái escribió antes de entrar en el cuartel militar, Muerte (1970).
Morir
En el viento
Del suicida.
Morir combatiendo
La única muerte
De un guerrero.
Morir
Por el filo del sable
De muerte ritual.
Morir
Sabiendo que morir
No es más que mejorar
El instante último.
Morir de olvido
Como morimos todos
Finalmente, a los pies
De un tiempo criminal.
Morir de rosas
De crisantemos
De flores de ciruelo
Atravesadas por un grito.
Morir del otro lado
Del mundo
Donde haya un guerrero
Bajo el sol.
Morir imperial
Sin pedir perdón
Enfrentando al enemigo
Y siendo muerto por él.
Morir
Caudillo del cielo
Solitario jefe
De un idioma.
Morir
Con el sol en la frente
Como mueren los nuestros.
Morir
De rodillas al sable
Al símbolo divino
De los tiempos.
Morir
De caballos desbocados
De ideogramas en la frente
De seppuku, al amanecer.
Morir
Del otro lado
De las cosas.
Morir con honor
Por el acero entrañable
Decapitado por el camarada
Más querido.
Morir de mar
De isla
De corceles antiguos
De estampido.
Morir
De sangre nueva
Junto al escudo medieval
De los guerreros.
Morir
Y olvidarse de un mundo
Sin honor.
Morir incomunicado
Aislado por el ruido
Que el enemigo trajo
Para ayudarnos
A morir.
Morir con honor
Como un samurái
Como un poeta
Para justificar la inmolación, junto con cuatro de sus discípulos accedió al cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón donde secuestraron al comandante con un manifiesto y pancartas preparadas. Yukio salió al balcón dio un discurso pretendiendo motivar a las tropas para que devolvieran al Emperador su legítimo puesto. Solo consiguiendo que se mofaran de él, entró en la sala y se quitó la vida mediante el Seppuku. Al final de este ritual, una vez que el individuo se ha atravesado el vientre con la hoja del tantó (daga Samurái de unos 20 cm), debido a que este corte podía provocar una larga agonía, siempre un ayudante, kaishaku, se encargaba de decapitarle. El kaishaku era elegido por quien se practicaba Seppuku y solía ser un familiar o amigo, en este caso fue uno de sus discípulos, Masakatsu Morita. Desafortunadamente para Yukio, Masakatsu no acertó a decapitarlo tras varios intentos, de modo que finalmente Hiroyasu Koga, otro discípulo, terminó la faena. Para terminar con el ritual, Morita también fue decapitado por Koga.
Su suicidio tuvo una gran repercusión en la apreciación de su obra. A pesar de ser altamente valorado en Japón a pesar de considerarlo él insuficiente, el espectáculo de su muerte lo impulsó a nivel internacional, siento reconocido en occidente más por la dramatización de su muerte que por sus escritos. Esto nos pone en evidencia que muchas veces la obra se revaloriza tras la muerte de su autor.
En el mundo artístico no son pocos los creadores cuya obra se ha visto revalorizada tras su muerte, tampoco faltan los que se suicidaran creyendo en ello. Entre estos está el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer quien agonizando pidió a su amigo Agusto Ferrán que quemase sus cartas y publicase su obra alegando Si es posible, publicad mis versos. “Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo” Murió pocos días después, el 2 de diciembre de 1870 durante un eclipse total de sol. No cabe duda que su obra tras su fallecimiento alcanzó gran reconocimiento y que al menos en los países castellano parlantes, todos conocemos sus poesías dedicadas a sus dos obsesiones, la muerte y el amor. Afortunadamente, Agusto Ferrán no destruyo sus cartas y hoy gozamos leyéndolas.
Otro escritor que terminó con su vida por medio del ritual del seppuku fue Emilio Salgari, creador del pirata Sandokán, el 25 de abril de 1911. En su caso fueron su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa los motivos que le llevaron a suicidarse. Antes de la muerte lo dejó todo dispuesto dejando tres cartas escritas, entre ellas una para sus editores diciendo lo siguiente: “A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari“
Otra muestra del descontento social y la frustración que sufría Yukio Mishima, junto con su idea de muerte y martirio, es su fotografía como San Sebastián, Yukio Mishima como San Sebastián.
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Becquer no se suicidó… ¿por qué no publicas esto en lo de LAE y el damos vidilla? bueno.. si no, comprendo que no te apatezca..
Gorky, Pollock, Bacon, Rothko, Paul Celan, Walter Benjamin?… ser artista ha de ser complicado
Yo no dije que Bécquer se suicidara, solo que murió durante un eclipse.
Sí, pensé colgarlo en LAE5, pero prefiero esperar a que pase la evaluación para hacerlo, que esto no tenga repercusión sobre mi nota.
Sí, debe ser complicado ser un artista. Yo conozco unos pocos que van camino de conseguirlo.
jo… perdón, me había sonado raro, lo de Bécquer… Has demostrado de más tu interés en LAE, no creo que poner esto en el blog fuera decisivo, pero si prefieres esperar estupendo…